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¿Que es Entre Palabras?

Este es un espacio donde poner en orden, todas las palabras que se agolpan en mi cabeza, en forma, de poemas, pensamientos, reflexiones... Soy Hortensia Márquez Chapa, bienvenido/a.¡¡¡

martes, 24 de abril de 2018

Huecos y muecas

Me acurruco en un espacio.

Un hueco repleto de días,
de silencios cabizbajos 
muecas mohínas. 

Donde lo sustantivo 
no tiene nombre.
Y el verbo se aplica
como decreto. 

Descreída ya de tantas cosas,
deambulo y me acurruco,
en un acto constante y casi reflejo.
Harta de ir para volver,
y volver porque nunca debí ir.

Me pierdo


Y como voy a crecer
si te colaste en mis calcetines
y no puedo avanzar.

La medianoche me llama,
y el abisal de sus ojos me arrastra.
El oleaje sigue fuerte,
y me mantengo en esta caída,
que me lleva a profundidades desconocidas.

Me pierdo.

lunes, 23 de abril de 2018

Día del libro (23 de abril)


Beber de las fuentes
que la mano de otros te ofrece.
Encontrar historias
y vidas afines y distantes.
Conocer,
aprender,
descubrir,
volar,
viajar,
sumergirte en un mar de sensaciones.

Dejarte llevar por vidas,
historias,
sentimientos,
anhelos,
deseos
y buscar en rincones ocultos otras puertas.

Llenarte el alma,
la mente,
el corazón,
y saber que aún puedes encontrar más.

LEER UN BUEN LIBRO.

domingo, 22 de abril de 2018

Relato de una inconformista conforme


Se me fue la mano con la vida.
Dar más, no significa recibir más,
es mejor no esperar nada de nadie.

Los campos de trigo se van secando
y a la mañana le salió un sarpullido negro.
Los coleópteros campan a sus anchas
por los edredones fríos y las mantas de agujeros.
¿Dónde guardé los cuatro rayos de sol estacional?

Hay que corregir y no lamentar.

Los deshollinadores siguen limpiando
el hollín de miles de bocas negras
que escupen verbo gris y oscuro.
Trabajo para un sinfín de vidas.

Hay que buscar soluciones y no lamentar.

Me aferré a esperar un mañana mejor
que la vida me dice que nunca llegará.
El inconformismo me susurra,
pero la aceptación me tiene atada de pies y manos.


Trasnochada ironía de una hora compleja
y anticuada, que sólo busca hacerse notar.

Cuando por fin escape de la falsa comodidad,
me pondré las alas y la capa de notas musicales.
Cogeré mi lienzo blanco y mi pluma
y me iré en busca de mares de tinta
y campos de gargantas libres y oídos limpios.

Complemento vers-átil

Tras la esquina redonda,
la que da al callejón de la risa.
Donde las mandarinas comen miel
y las pelusas viejunas saben más de lo que dicen.
Donde las patatas saben a ajo y sueños
y la vainilla rellena los melones dulces.
Se encuentra el "Bareto de pasa, pisa y baila" 
Donde los recitales de música son en directo
y la poesía se bebe en tragos cortos.

Allí quedamos las almas con chispa,
las que ponemos un pellizco a todo.
Las que sacamos jugo a la vida
y montamos a lomos de madrugadas voladoras 
y noches de hierbabuena y lima.

Allí te espero.



A mí complemento vers-átil de palabras libres y desenfadadas JanaRivera

sábado, 21 de abril de 2018

Amanecida en sueños



Amanecí a lomos de un Pegaso blanco,
desbocado y aleteando ,
como en un galope alocado y hermoso.
Y es que la vida es sueño,
ya lo dijo Calderón de la Barca.

Amanecí en colores
y con la boca de fresa,
con las manos aladas
y el corazón crepitando,
en calentito y acogedor.

Amanecí en volandas,
con los ojos abiertos y vivos.
Con la mirada en ancho y alto.
Con calor y color y candor.
Y con las ganas de ver que nunca es tarde.
Que aún quedan tréboles de cuatro hojas
y llaves que abren puertas y ventanas.

Amanecí  en dulce de miel y moras.
En hojaldre de chocolate y
en almendras garrapiñadas.
En corteza de pan caliente
y copa de vino fresco.

Si vuelvo a dormir,
despiértame cuando de nuevo
veas llegar un Pegaso blanco,
con un trébol de cuatro hojas en las crines
y aroma a pan recién hecho.

viernes, 20 de abril de 2018

Con puñado de días

Con un puñado de días sueltos,
me haré un calendario de mese cortos
y horas infinitas.
La vida se acompasó a un ritmo
que me cuesta seguir. 

Los dedos chasqueas Jazz,
mientras bajo una nube de humo
la vida transcurre en otro tempo.

El niño recoge una y otra vez la peonza.
Mientras mira como baila,
los minutos apenas si existen.

Tengo que inventar otro sistema,
el tic-tac no me gusta,
y la clepsidra me produce escalofríos.

Con un puñado de días locos,
me haré un calendario de mañanas sanas.
Las náyades asoman por los acuíferos
de las manzanas de agua y azúcar.
Creo que esto empieza a arreglarse.

Con un puñado de ganas, me haré una vida de sueños.

Oscuridad que quiebra


Apagó la luz 
de las luces 
de sus ojos.
A oscuras 
buscó un instante,
ese que perdió
cuando se arrancó 
el corazón roto.
Oscuridad que quiebra.

miércoles, 18 de abril de 2018

Madrugada


Madrugada de verso suelto
y mano ágil.
Sutil equilibrio entre estar y sentir,
entre ser y querer.

Desplomo los brazos sobre un lecho de palabras.
Los días huelen a tinta y sangre azul de medianoche.

Con hilo de seda y lino
te coso un poema con remates en coral.
Por ser tú,
lo envuelvo en pañuelo de abrazos míos.
Llevan mi esencia, mi aroma, mi luz.

Madrugada de alma en vuelo,
y boca en beso.
De tres terrones de azúcar
y una pizca de sal.
De palabras sin terminar y
susurros que hacen cosquillas.

Madrugada de luz en ámbar,
de miel y sueño,
y de cortinas que vuelan,
entre la ventana y el cielo.

Alas en los ojos

Escribo y describo 
las luces y sombras
en claroscuros,
del rincón donde 
dejo cada noche 
mis ojos, con las alas plegadas.

martes, 17 de abril de 2018

Frágil


Trasnochados días,
estos que acaparo y no comprendo.

El baúl de porcelana se quebró
cuando la cerradura golpeó al soltar,
después de querer abrir.
La porcelana no es buena para guardar.
La fragilidad no protege en demasía.

Construí una casa de papel,
donde guardé mi baúl de porcelana,
y una caja de cristal transparente.
El colchón lo fabriqué con sueños
y la almohada de nubes.
Efímeras posesiones,
que se quiebran al primer golpe.

Tengo un corazón de concha marina,
y una sonrisa de purpurina.

A los arrebato hay que ponerles alas.
Si no la fragilidad que me rodea
romperá también el ímpetu.


Sólo me quedan fuertes las ganas,
alguna crisálida y todos los abrazos
que necesito dar.

Me crezco en la fragilidad de estos días,
esperando una mañana repleta
de pedazos de madera y
flores de terciopelo con perfume de vida nueva.

Buscando lo que necesito

Ando buscando lo que necesito.

Las escobas guardan pelusas de nostalgia,
la misma que desparramé por el suelo
una mañana de algodones duros
y soniquetes de quejio en la garganta.

Me pesan los kilos de minutos
que atesoro en la mochila.
Camino al compás 
de miles de tic-tac.
Como autómata al que le dieron cuerda
y no sabe cómo parar.

Es que busco lo que necesito.

No me quedan naranjas de almíbar
en esta despenda escasa de vitaminas de vida.
Tengo un tarro de nueces secar
y una cesta de castañas tristes.
A la vida hay que ponerle ganas,
pero también hay que tener primaveras.
No me salen las cuentas.

Y sigo buscando lo que necesito. 

domingo, 15 de abril de 2018

Pendiente de reparar

Se rompieron las cadenas 
que me unían a los muros de carga.
Ya no hay nada sólido.
Soterré la fragilidad 
para no dejarla expuesta.
La apariencias son siempre 
la tarjeta de visita.

Maltrechos las paredes, las ventanas se agitan cual flanes,
los cristales estallaron hace ya unas lunas.
Los cimientos se volvieron gelatina de barro,
y hasta el jardín ya sólo florece en otoño.
Margaritas grises y madreselvas parduzcas.
¡Agrestes lares, estos jardines tardíos! 

La solidez se encuentra en las ganas de reparar
esta ruina de casa llena de carcoma de tiempo
y de grietas de olvidos y miedo.

Camino en círculos 
buscando un apoyo,
un empuje,
un fuerza 
que me eleve 
y me lleve a empezar de nuevo.

Muestras de cariño sin mostrar

Me levanté con los brazos
cargados de cariños 
que nunca pude repartir.
Caricias en las manos,
abrazos, abrigos,
hombros sin llantos.

Me levanté con el alma cabizbaja 
y el corazón alicaído.
Con la mirada quejumbrosa 
y el dedo corazón descorazonado. 

Los besos melifluos siguen escondidos
en cajas de 7 llaves y dos cadenas.

¿A dónde van los saludos con la mano
que lanzamos al viento?

Las ventanas están llenas 
de siluetas de corazones fríos.
Las mejillas están huérfanas de caricias
y las manos con escarcha 
por la falta de contacto.

Los cariños se están secando
como uvas pasas y secas.
Los ojos arrastran lágrimas,
que demandan un te quiero.
Las mañanas aparecen
vestidas de hojas secas
y labios yertos. 

¿Qué les pasa a las muestras de cariño
que nunca hicimos? 

Ósculos sin dueño


Se amontonan las palabras
en este estanque cerebral.
Viajan a la deriva 
sin remo ni timón.
¡Quisiera contarte tantas cosas!

Adolezco de melancolía crónica.
Ya me dijeron que no tiene cura.

Veo una flor marchita
sobre un lecho de hierba seca.
Un pájaro de trino mudo
y un aroma de rosas muertas.
La mañana se viste de ocaso,
y la noche de agujero negro.

Tengo una cicatriz en la mano
y una herida en los ojos.
Sólo veo lo que el rabillo me deja,
lo demás tiene un velo oscuro.

Deposito un beso en la faz del día,
la brisa se lo lleva suave hasta tu puerta.
La aldaba lo absorbe y golpea,
un beso,
dos besos,
tres besos….

Triste cascada
de ósculos sin dueño.

jueves, 12 de abril de 2018

El país de “no sé por qué siempre vuelvo aquí”.



Sobre una tela de sueños,
tendí algunos objetos viejos
y me hice un atadillo con ellos.
Esos que siempre me acompañan
cuando comienzo un viaje
al país de “no sé por qué siempre vuelvo aquí”.

Desprovista de uñas,
araño con piel la cara oculta de este día.
En el espejo sólo veo mi nuca.

Con una maleta repleta de “¿pero otra vez?”,
“¿por qué? “y otras tantas cuestiones estúpidas
que no tienen respuesta,
regreso al mismo punto de siempre.

Conciencia inconsciente
que vuelve sin haber partido.

Miro el reloj y espero a que pasasen los minutos.
No veo el momento en que este viaje termine.
No deshice ni la maleta,
me quedé con lo puesto.

A lo lejos silba un tren sin maquinista,
es hora de regresar de  donde nunca partí.

¡Viajera con pocas luces al tren¡
¡Pi-pi-pi!

miércoles, 11 de abril de 2018

"Abra-cadabra" (colaboración @JanaRivera y @horten67 )


En los oscuros del tío del saco 
encuentro miedos ancestrales 
que paralizan mis coletas.
Pero la bruja buena del futuro
me contó que son las ganas 
las que ganan a los trols. 
Las risotadas de un unicornio 
me limpiaron las pelusas viejunas.

Jugando a las cartas con un enano saltarín, me di cuenta de que perdía por trampas (de principio a fin). Observando paciente, me aposté mis comisuras. Son el mejor amuleto de las sonrisas, sin miedos, sin dudas.

He viajado desde un pupitre de plastilina 
hasta una hoja de miel y ajo.
El trayecto no fue fácil
pero me siento cómoda con mis coloretes. 
Tengo dos girasoles y una hogaza del pan.
Un cuadro en negro con un fondo blanco.
Y muchas palabras con alas y luces.

Tengo un cajón de-sastre, hecho a medida. Lleno de libros, globos, gominolas y vida. Mucha vida.
Tengo horas de desvelos, de esfuerzo, de trabajo. Tengo horas de vivencias, de pecas y lunares, de horas de sol y estrellas fugaces.

En las pupilas llevo impresas muchas fotos.
Nada debo y nada pido.
Me acostumbré a cocinar una vida 
escasa de sal pero de puchero cálido.
Tengo una mano firme y un corazón blando.
Cuando miro por el retrovisor 
sólo lloro por algunas gotas que la tierra absorbió .

En los dedos llevo amores, llevo sueños y luz de velas. Llevo anillos de locura, unas ascuas de candela.
En mi boca quedan ríos de sonrisas y barcas de palabras.
Pero qué bonito que es vivir, cuánta magia se arranca con cada abra-cadabra.



(Esta vez añado mi dedicatoria al principio. A ti, lector entusiasta, has de saber que los versos que siguen son de dos medio cuerdas que aún sueñan con la magia de las pequeñas cosas. Escribir con Horten desata el lado imaginario de cualquiera, y a mí que me hace falta poca mecha para prender... ya está el lío montado, jeje. Con mucho cariño).de mi querida amiga Jana para mi 

Edición limitada



Entre paso y paso,
hay una línea que me une al sendero.
Camino en el filo de una sombra,
entre la locura y la cordura,
entre abandonar y seguir,
nada me sostiene.
Funambulista triste.

Camino sin salirme de la línea,
los pies empiezan a sangrar.

El espasmo de la mano
no me deja coger un lucero.
Estallaron las estrellas
de estos cielos azabache,
llueve virutas estelares
y yo salgo desnuda a buscarlas.
Danza sin aliento.

En la mañana, tras la lluvia,
por entre los campos de palabras,
veo versos que brotan.
Agüita de tinta que baña estas tierras.
Antes de que se anegue
recogeré el líquido sobrante
con las cuencas de mis ojos.
Veré ríos y mares para escribir.
Cuando llegue el momento
cosecharé folios llenitos de sentimientos.
Con hilo fino de tiempo,
coseré los márgenes.
Libro completo,
pero no terminado.
En la solapa, con letra dorada pondrá.

"Edición limitada."

lunes, 9 de abril de 2018

Yo no corro cuando llueve



 Pinte una sonrisa
en la solapa de una gabardina gris.
Los días de agua
piden sonrisas húmedas
y olor a carmín fresco.

Yo no corro cuando llueve.
Me gusta mojarme y chapotear en los charcos.
La niña se me revoluciona y me saca colores.

Cinco dedos bailan sobre la mesa,
y yo canto al son que ellos tocan.

Me levante juguetona con la vida,
a pesar de que ella se puso el pantalón de cuadros.
Le reto a una partida de ajedrez,
(tendré que aprender a jugar un día de estos,
pero ella no sabe que yo no sé).

Sale el sol por el dobladillo de mi falda,
y la mañana parece que se arregla.
El arcoíris pinto el cielo,
de nuevo llueve.

Yo no corro cuando llueve.

domingo, 8 de abril de 2018

Conciencia


Hoy tomo conciencia 
de los soles que ya se me apagaron,
y de los que pueden quedar por alumbrar(me).
Me prendí un par de rayos;
uno en el pecho y otro en el pelo.
Iluminada me limito a volar 
por entre los bocetos que hice 
de algunas noches lunáticas
y varias tardes ocasionales.

La luz no siempre guía.
En ocasiones deslumbra, ciega
y desvía la mirada que busca un camino certero.
¿Dónde guardé la brújula de buscar(me)?

Acaricio un vacío repleto de recuerdos
que doblé con mimo y guardé 
una mañana de nostalgias voladoras.

Las gotas ocasionales que se desprenden
de algunos abrazos tardíos,
apenas humedecen las ganas de sentir.
El frío instauró un régimen de gélidas mantas
que cubren la vista del horizonte.

Ya no me quedan ganas de calentar más intentos.
Ya no me quedan más intentos.
Ya no me quedan ganas.

Conciencia, hoy tomo conciencia de 
lo efímero y frágil del tiempo.

sábado, 7 de abril de 2018

Me enamoro de las PERSONAS


Me enamoro de las Personas.
Las ideologías empiezan a resultarme
añejas y amorfas.
Son las personas las que me llenan,
con su sentir, su vivir, su transmitir.
Las que me hacen vibrar,
y reflexionar, y pasar horas
escuchando su tiempo,
su vida,
su alma,
sus sueños.

Me enamoro de las Personas.
Que le buscan una sonrisa
a cada limón.
Que te sacan los colores,
o llenan tu copa medio vacía.
Que te sacian la sed de conocer,
el hambre de descubrir.
Que te abren las ventanas
y te quitan telarañas.

Me enamoro de las Personas.
y sus costumbres, y sus manías,
y su mirada y su risa o su llanto.
Porque revolucionan mi pequeño mundo,
pintan de colores los grises con los que me levanto.
Me aceleran el pulso y me llenan de vida.

Me enamoro de las Personas,
que son Personas,
que huelen a Persona
y que se levantan queriendo ser mejor Persona.

El tiempo perdido no se recupera


El blanco y negro de la foto
se mimetiza con los colores de la época.

Gris en el hambre,
negro en el miedo
y blanco en los sentimientos.

Arrugas en la infancia
que se marcan a fuego
y dejan cicatriz de por vida.

Unos pocos deciden
el destino de muchos.
Jugando con sus vidas.

La infancia doblo la esquina.
y la juventud pasó de largo.

El tiempo perdido no se recupera.



viernes, 6 de abril de 2018

Rayito que ya no está


Transporta el viento
aromas que nunca pude retener.
La brisa juega con los alfileres
que se quedaron clavados
en mis dedos, una mañana
en que quise prenderme a la vida.

Los almendros ya no tienen flor,
y “Eloísa ya no está debajo”.
Todo es igual y distinto que antes
de saberme.
Tuve conciencia de mí cuando
dejé de ser rayito de sol que despunta.

La pequeñez en la mirada se enquisto,
y ya nada deslumbra a mi alma.

En un espacio entre una hora y una vida,
sólo caben algunos murciélagos chupasangre
y dos o tres luciérnagas salvavidas .
¡El reparto es harto difícil!

Sigo buscando un hueco
por el que dejar pasar(me).
Si me dejas, te enseñaré a ver(me).

jueves, 5 de abril de 2018

¡Buenos días!


En el momento último
en que la fresa de la risa
estallo en mis oídos,
la vida se volvió desayuno
con mermelada y pan.

A la existencia  hay que ponerle ganas,
si no el tiempo te engulle
y se lleva minutos preciosos
que no se recuperan.

Los zapatos rotos atesoran miles de bailes,
y el brillo en los ojos se volvió astro.
Una sortija de caricias en los dedos
y un “buenos días” con cobertura de frambuesa
en los labios que se despiertan.
Así la poesía se escribe en malva y cielo
con aroma de rosas y risas.
Un verso y un beso,
un poema con abrazo,
un chispa en los ojos
y el tiempo se rinde a tus pies.

Café con dos terrones ironía,
amargan el paladar.
Mejor dos cucharaditas
de azúcar moreno con esencia de cariño.

¡Buenos días, empieza la vida!

miércoles, 4 de abril de 2018

Pequeña, pequeñita


Pequeña.
Como diminuta partícula de arena
en un desierto de días.

Margarita blanca en un campo de flores.
Entre Amapolas y Flores de Lavanda.

Arlequín entre cien payasos coloridos.
Payaso triste de lágrima pintada en la cara.

Pequeña, pequeñita.

La miga de pan junto a la hogaza.
La gota de agua cerca del charco.

Si pudiera poner alas a mis manos,
tocaría sonatas para piano y dedos en do menor.
Si pudiera sacar la voz que me guardo,
cantaría Cante Jondo y Operas para susurro.

El arte me come por dentro,
y no sé cómo sacarlo.
Quiero ser la mariposa blanca de Lole,
y ser "la reina de todas las mariposas del alba".

Ser la paleta de colores
para un cuadro impresionista.
El velo al viento en una imagen junto al mar.
La mañana con rayo de sol y
la noche de luna llena.
El aroma de una rosa
y el contacto de una caricia….

Pequeña, pequeñita, diminuta,
casi imperceptible.

martes, 3 de abril de 2018

En oscuro


Desbrozo el camino
que tiene que servirme
de senda para llegar
hasta ese rincón que llamo
hogar del corazón.

El hastío tiñe de negro
y la maraña ya llega
al respaldo de las sillas.

El corazón bruñido,
brilla al sol que no calienta,
el metal que lo cubre es frío y yermo.

Oigo tañer las campanas,
pero no tocan por mí,
lo hacen por los días que murieron
sin haber sido vividos.

Una silueta, en el umbral de la puerta,
pide paso, la luz no me permite ver su rostro.
Condenada a no ver nunca más lo que viene,
condenada a ver en negro.

 A tientas palpo su rostro,
pero sólo percibo superficie lisa y fría.
En oscuro, la vida se me viene en oscuro.





lunes, 2 de abril de 2018

Tres lágrimas


Tres lágrimas derramé:
una por lo fui,
otra por quien se fue
y la última por lo que nunca seré.

¡Gotas de colores!
Por los caminos áridos
derramé lluvia sin tormenta.
Una semilla en cada charquito.
Brotaron ramas como brazos.
Los golpes y caricias se suceden
en un alocado dislate de cariños y odios.

¿A dónde llevará esta senda sin sentido?

Áridos campos,
áridas manos,
áridos ojos.
La sequía quiebra los labios,
y las palabras brotan arenosas.
Me humedezco los labios
con las tres lágrimas.
Ya no queda más agua ni más lamento.

Versos y fragmentos


Escondí bajo la cama
pequeños fragmentos
de grandes días.
Los escombros buscan sitio,
pero aquí no permito que entren.

Escribí bajo la piel
versos puros,
cuando las notas musicales vuelan,
la sensibilidad recorre
cada poro de mi cuerpo.
Me elevo.

La primavera hizo un pacto con la Luna
y por eso las noches danzan
y los días huelen a vida.
Abro una ventana,
en las noches lunares,
y reviso mis fragmentos de grandes días,
y reescribo algún poema bajo la piel.
Parece que los días volverán
cuando menos lo espere.

domingo, 1 de abril de 2018

Poema con disfraz.

En la mirada difusa
de unos ojos
cansados de ver,
el arcoíris se derrite
como vela en la llama.

Letanía de colores
que va de
los rojos pasión,
pasando por
los naranjas ocasos,
hasta los
malva fragancia….

Mi mano blanca
se desliza por el papel gris,
describiendo una suerte
de poema negro.

Posiciono un cristal
entre los versos
y la luz que entra
por la ventana.
Un arcoíris aparece
sobre el poema.
Versos oscuros
vestidos de colores.
Disfraz y antifaz de las palabras.

En la bruma,
se van perdiendo
las notas de un réquiem.
Hay una luz
que se ve
tenue,
frágil,
como lamparilla,
que dibuja
un sendero
sinuoso
       y débil.

sábado, 31 de marzo de 2018

Relato de un sarao rancio


Se quiebra la tabla salvavidas
cuando el peso sobre ella
rebasa en miles de arrugas,
y decenas de equinoccios.

La mariposa-luciérnaga
emite destellos anunciando un camino
que no siempre es seguro,
pero las ánimas perdidas
no quieren abandonar este peregrinaje.

El desconcierto reina en el cajón donde guardé:
-          la puesta en escena de un desplante
-          los susurros de muchos amaneces,
-          las mentiras piadosas al oído y
-          miles de miradas de suplicas y ruegos.

Ya no queda tiempo para reorganizar la vida.
Los despropósitos se calzaron zapatos de tacón
y la desidia se puso el plumón de vedette.
En este sarao, las copas llevan garrafón pintado
y el vino de mesa se sirve en cristal de Bohemia.
Los canapés rancios, en sus bandejas de plata,
se lucen como grandes anfitriones.
La música sale de una vieja gramola
y el confeti  tiene olor a naftalina.

Lástima que la tabla ya se hunde,
no podré salvar(me), el corazón de piedra
pesa tanto, que el fondo se ve ya muy cerca.

viernes, 30 de marzo de 2018

Haiku (macetas)

Luz en macetas, verde que se despierta. Mañana clara.

Una brizna de miedo y un cuscurro de sueños


Tengo una brizna de miedo en la mirada,
y un cuscurro de sueños en las manos.

Los claro-oscuros con los que me visto
empiezan a pesar como alforjas cargadas.

El verso negro de la boca,
se torna malva en cuanto toca los labios.
Una gota de sangre va desde el lagrimal
a la barbilla.
Va dejando un surco de poemas blancos a tus ojos,
y huella gris sobre la piel.

No me aguanto si me pienso,
pero si me siento, aun menos.

Una mano sobre el rostro,
el rostro retorcido en grito,
el grito se ahoga en la garganta
y la garganta susurra palabras
que yo voy cosiendo con hilos ambiguos.
Describiendo unos latidos apagados,
y una corazón que emana fuego.

Tengo una brizna de miedo,
sobre un cuscurro de sueños
en un poema escrito sobre la piel
con sangre de lágrimas y suspiros malva.

jueves, 29 de marzo de 2018

Poema estacional


Entre tu invierno y el mío
las madrugadas cada vez son más nieve.
Las primaveras se nos congelan
en los arroyos que nacen
en las montañas más frías.
Los veranos se nos vuelven
agua de deshielo,
embarrada y turbia
y los otoños marrones
se tornan grises y secos.

Guardé un copito de nieve
entre una hoja seca y un pétalo de rosa,
atadito con un rayo de sol.
Lo guardo entre tus ojos y los míos.
Las estaciones se nos pasan y nos pisan.

Las mil aguas de Abril,
se secaron y dejaron a Mayo
menos florido y hermoso.
Me quedo en este invierno,
que cada vez tiene más de otoño,
solita, esperando un abrigo
que nunca llega.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Gotas lapislázuli



 Desconfía de las manos que sólo muestran el envés,
las palmas podrían llevar espinas.

Con los ojos llenitos de nubes
voy calle arriba, calle abajo
buscando pañuelos blancos
con puntillas de seda de sueños.

Sobre los hombros me puse toquilla de abrazos
y me calé un sombrero de imágenes florales
hasta los parpados,
pero sólo veo campos de amapolas negras
y margaritas blancas, acompañadas de cardos grises,
como sacado de una película de Chaplin.

Por la esquina de la mañana,
se van perdiendo los rayitos de colores.
Y los aromas cálidos,
se mezclan con las luces de un crespúsculo decadente.
En el cerúleo de unos ojos apagados,
quedan gotas lapislázuli que gritan.

Quizá la el deseo no mato a la esperanza.
Quizá las manos, no lleven espinas.
                                                                                                                                                       
Pero la noche, una vez más,
se viste de azabache y ocaso.
Mientras los murciélagos vuelan en círculo
sobre cuellos de piel transparente
y cuencas vacías de ojos
y repletas de humo negro.

Cuando las gotas lapislázuli
inunden la pantalla, volveremos a tener
una amapola roja,
un trébol de cuatro hojas verde,
un trocito azul-mar en la retina
y bermellón en labios y corazones.

martes, 27 de marzo de 2018

En el teatro de la vida

Y en la hora bruja,
cuando los renglones siempre son torcidos,
y las miserias visten de largo;
los corazones solitarios abren puertas y ventanas.

Al amparo de ojos que no quieren ver
y de miradas que poco buscan,
las luces de neón iluminan 
caras cetrinas de labios rojos 
y perfiles grises.

En el claro-oscuro del callejón
los gatos buscan gallos de pelea,
y las ratas juegan una partida de mus infinita. 
Los perros se lamen las heridas,
mientras los pajarillos se balancean en sus jaulas doradas
detrás de las ventanas sucias de tiempo.

En la puesta en escena de un gran vodevil,
la tragedia pide paso,
haciendo un giño a la comedia.

¡Qué el teatro de la vida se vista de gala, 
este es su día¡¡

Cuento de primavera

Él busca sus ojos por cada ventana.
Ella lanza miradas al viento para que que él las alcance.

Él compró un atrapabesos.
Ella reparte besos por las calles esperando que él los atrape.

Él respira todos los aromas florales.
Ella se baña en esencia de rosas y se pasea entre brisas y vientos lanzando su perfume.

Él recoge lágrimas que encuentra en cada pétalo, en las madrugadas.
Ella cada noche derrama lágrimas sobre las flores mas frescas.

Ellos se saben. Se buscan. Sólo es cuestión de tiempo encontrarse.

domingo, 25 de marzo de 2018

Un tour de hielo


Mañana de frío ancestral,
me saqué los abrigos del cuerpo
y ahora ya no hay quien caliente.

Por los pasillos pobladitos de caramelos de hielo
los recuerdos hacen un tour por
frías nostalgias,
gélidas miradas,
congeladas caricias,
escarcha de besos
y la más sobrecogedora de todas las atracciones:
cuerpos pétreos en posición de súplica.

En tiempos de amor escaso
los espejos nos sirven de apoyo,
fabricando una realidad de compañías
que se esfuman cuando te mueves.

Busco un mechero en tus ojos
para calentar mis manos,
pero sólo encuentro canicas de colores.

¡Soledad de soledades en el alma fría!